Confesión al amor, ergo Tranquilidad

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Solo porque me son relevantes estos acaecimientos que han sucedido entre la Beetroot y la Carrot, me dedico a escribir esto. Es por saber que algunos de estos sucesos han tenido un impacto clavado profundamente en la historia de la Beetroot, y por ser su cómplice que me siento en responsabilidad de anotarlo. Por el hecho de saber que quien le hace feliz y sentir muy agradable, casi plena, es su Carrot. Me tomo el atrevimiento de contarlo como si me hubiese pasado, lo contaré en primera persona, porque sí, porque al escuchar y ver su historia pude estar dentro, pude ser ella, ser la Beetroot, ser quien derramó lágrimas escarlata, aterciopeladas, ser quien en carcajas sintió la piel de un Otro en la propia, por ser quien mezclando esas pieles rojoterracota y anaranjado daba un fruto de amor.

Pasada esa noche de tu aventura, mi Carrot… Llegó un dolor, como todo y como siempre Pasajero. Por eso puedo decir que me duele imaginarte con esa chica con quien estuviste. Yo sé que te gustó mucho, que la deseaste a raudales, que intentaste introducir todo tu ser en ella, que la besaste con fuerza y pasión, que solo querías a ella en ese momento, que desaparecí lo suficiente para no ser parte de tus decisiones, que querías poseerla, tenerla para ti, hacerle sentir placer, lamerla, consentirla e incluso… Quedaste dormido ante su presencia, lo que quiere decir que te dio tranquilidad, paz… Entiendo también la postura de Aymeric de: sexo solo es sexo, pero eso también incluye ese tipo de sensaciones.
No, no puedo tener eso aquí, ni con nadie ni con este chico que me agradó mucho. No puedo… Sencillamente no fluye mi ser, me deja en pena, me enferma… Me pregunto cómo tú pudiste.
Me temo estar algo perdida contigo; te amo mucho (lo cual no significa que no sea fuerte, porque fuerte sí soy, y si de dejarnos se trata, lo afronto). En todo caso, ¿cómo fuiste capaz? Yo no siento esa libertad con mi ser, porque él (mi ser) y yo, hemos decidido estar contigo. Y sabes, estando aquí pensé en esta cuestión, y me dije, bueno, me parece agradable este chico, voy a ver qué siento: Y NADA, solo sentirlo agradable. Me sentí tan feliz y tan triste. Tan feliz de desearte, de amarte, de querer estar apasionada contigo, de acariciarte y de solo querer dormir contigo; y tan triste, porque no tengo este sentimiento de sentir algo con vehemencia por otra persona (vehemencia en el sentido de que me guste lo suficientemente fuerte como para querer estar con él), y ya, solo quise saber si era posible sentir eso (sin hacerlo porque, tampoco quiero eso, y tampoco hacerlo porque tú lo hiciste, no). Y no, no puedo… No puedo. Carrot… Muy feliz y muy triste. Muy feliz sí, y muy triste. Estoy.

Algo muy claro para mí: no me interesan las relaciones puramente pasajeras pasajeras. Todos somos pasajeros, con todo e incluso con nosotros mismos. ¿Acaso solo es posible dejar que esa estancia sea solo pasajera? Me interesa aquello que, aunque con su característica natural de efímera, de pasajera (porque estamos inmersos en el tiempo), sigue perenne, permanente en mí, que construye algo en mí, más que solo una vez, y, en especial, con personas.
Entonces, en este orden de ideas, tú y yo no amamos parecido, solo, como siempre: CADA UNO AMA DE UNA MANERA ÚNICA. Oh Carrot…
Todo esto me alegra y me entristece mucho, una dicotomía, contradicción y verdad que me ronda y que aún así me es algo ininteligible. Cuando decidí estar contigo, es en serio, estar contigo, y lo estoy.
Respeto te haya gustado mucho ese alguien (de seguro quizá a veces la recuerdas, cosa que nunca dirás), sé es natural, sé pasó y sé va a volver a pasar. Es una verdad dura. A veces solo quiero irme, a veces odio estas relaciones humanas, a veces me siento harta de ello. ¿Por qué pienso tanto? Ohhh…
Quiero decir y pedir aquí un favor, un único compromiso conmigo: cuando no sientas mucho amor por mi, por favor advierte de ello, soy lo suficientemente fuerte, pero, jamás me dejes allí en el limbo, como alguien a tu lado por quien sientes solo pena y pesar… No. Soy fuerte, así es aunque no parezca, si me digo no estar contigo, así será, y así todo cambia. Por eso no me dije “te dejo, me alejo y te hecho de mí” aquella vez que me contaste sobre tu amorío con esa chica. Fue así porque no quería ello (y por otras razones que ya una vez te expliqué).
Ya sé, menciono este hecho muy seguido. Quizá no debiste ser el primero en hacerlo porque, en cualquier caso, sé un día acontecería este lazo ardiente. Bueno… Escucha esta mala música, de vallenato contemporáneo a todo volumen aquí en el bus donde, en espera de partir de regreso a mi ciudad, te pienso…