Violencia oscura, mensaje a la policia

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Ya no me importa que la casa al lado mío es un prostíbulo. Es así, lo acepto. Hay mujeres (y niñas) que trabajan allá para sobrevivir, o porque sus bebés, productos de violadores más que deberíamos tolerar, sobreviven. Son almas vacías y casi perdidas que ya no tienen objetivos en sus vidas o que no ven el fin de la miseria. No pueden salir de este mundo oscuro. He aceptado todo eso y que no lo puedo cambiar, que solo puedo ayudarles en momentos efímeros a esas personas. Regalandoles una cerveza o comida a veces por ejemplo, solo para aliviar sus dolores un momento. He aceptado. Pero hoy (ahora) en la noche, no podía más. Escuché una niña de 22 años gritando porque la violaron tan fuertemente. Hasta que los próximos vecinos tocaron en su puerta. La llamo niña porque cuando te violan desde tus 16 años, no has crecido de manera normal, te han robado tu niñez. Jamás he escuchado una llamada tan profunda de desesperación. Pensaba que iban a sacar su alma con cada golpe. Su bebé está en la misma casa escuchando a su mamá. Y mañana la niña prostituta tiene que pagar otro 25.000 pesos para poder entrar en este cuarto del infierno. Más hombres, más heridas imborrables.

Que te puedo pedir? De cerrar el lugar? No. Sé que eres una buena persona y que quieres cerrar este lugar y has cerrado lugares parecidos también. Pero sabemos que no es una solución. Sé que no puedes hacer nada porque si pudieses hacer algo, ya lo habría cerrado. Y que si cierres un prostíbulo la niña prostituta se irá por otro. Hay suficiente cuartos en otras casas parecidas todavía. Además ella quedaría sin trabajo.

Entonces al final, solo te pido leer eso y escucharme. Gracias.